IGLESIA VISIÓN · SACRAMENTO & LODIMensajes en YouTube
Iglesia VisiónUna familia.
Una misma fe.

NUESTRA FE

En quién creemos.
Cómo caminamos.

Una confesión centrada en la Escritura, en Jesucristo y en la obra del Espíritu Santo.

Propuesta de redacción para revisión y aprobación pastoral.

Confesamos al único Dios verdadero: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Esta propuesta recoge las convicciones compartidas para Iglesia Visión. Su lenguaje busca expresar una fe cristiana trinitaria y pentecostal con claridad, reverencia y fundamento bíblico.

01

La Palabra de Dios

Creemos que las Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento, son inspiradas por Dios y constituyen la autoridad para nuestra fe, enseñanza y manera de vivir. A ellas acudimos para conocer el evangelio y discernir la voluntad del Señor.

2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21

02

El único Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo

Creemos en un solo Dios verdadero, eterno y santo, que subsiste en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son coeternos y coiguales, de una misma esencia divina. No confesamos tres dioses ni una sola persona que cambia de manifestación, sino al único Dios triuno.

Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14

03

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre

Creemos que Jesucristo es el Hijo eterno del Padre, que existe juntamente con Él y es plenamente Dios. Por nuestra salvación se hizo verdaderamente hombre, fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Tomó forma de siervo y vivió sin pecado.

Juan 1:1-14; Lucas 1:35; Filipenses 2:5-11; Hebreos 4:15

04

Su muerte, resurrección y señorío

Creemos que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó corporal y literalmente al tercer día, conforme a las Escrituras. Ascendió al cielo y es nuestro Señor, Salvador e intercesor. En Él encontramos perdón y reconciliación con Dios.

1 Corintios 15:3-4; Lucas 24:39; Romanos 4:25; Hebreos 7:25

05

Salvación por gracia y justificación por la fe

Creemos que la salvación es un regalo de la gracia de Dios, recibido por medio de la fe en Jesucristo, y no por obras ni méritos humanos. Somos justificados por Cristo y llamados al arrepentimiento y a una vida nueva. Las buenas obras son fruto de la fe y de la acción de Dios en nosotros.

Efesios 2:8-10; Romanos 3:23-26; Romanos 5:1; Tito 3:4-7

06

El Espíritu Santo y la vida llena de su presencia

Creemos en la plena divinidad y personalidad del Espíritu Santo. Él nos conduce a Cristo, produce el nuevo nacimiento, habita en los creyentes y nos capacita para vivir y servir. Creemos que sigue obrando y distribuyendo dones para edificar la iglesia; toda manifestación debe discernirse a la luz de la Escritura, en amor y con orden.

Juan 3:5-8; Hechos 1:8; 1 Corintios 12:4-11; 1 Corintios 14:26-33

07

Santidad y crecimiento en Cristo

Creemos que Dios nos llama a crecer en santidad, amor y obediencia mediante su gracia y la obra del Espíritu Santo. La vida cristiana se expresa en el fruto del Espíritu, el cuidado del prójimo y una fe que transforma nuestra manera de vivir.

Gálatas 5:22-25; 1 Tesalonicenses 4:3; Hebreos 12:14

08

La iglesia, un solo cuerpo

Creemos que la iglesia es el cuerpo de Cristo, una comunidad llamada a adorar, anunciar el evangelio, enseñar la Palabra y servir con amor. Reconocemos el bautismo en agua como una respuesta de fe y obediencia a Jesucristo. Como comunidad, perseveramos en la enseñanza, la oración, el partimiento del pan y el cuidado mutuo.

1 Corintios 12:12-27; Mateo 28:18-20; Hechos 2:42; 1 Corintios 11:23-26

09

La Cena del Señor: comunión en Cristo

Creemos que, al compartir el pan y la copa con fe, participamos espiritualmente del cuerpo y de la sangre de Cristo por la obra del Espíritu Santo. En esta mesa el Señor fortalece nuestra comunión con Él y entre nosotros como un solo cuerpo. El pan y la copa permanecen pan y copa; nuestra participación es espiritual y real, y va más allá de un recuerdo meramente simbólico. Celebramos con gratitud su entrega por nosotros y anunciamos su muerte hasta que Él venga.

1 Corintios 10:16-17; 1 Corintios 11:23-29

10

La Gran Comisión y el discipulado

Creemos que Jesucristo encomendó a su iglesia anunciar el evangelio y hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que Él mandó. Por eso compartimos nuestra fe, acompañamos a nuevos creyentes y perseveramos en la formación bíblica: deseamos conocer al Señor, obedecer su Palabra y crecer juntos como sus discípulos.

Mateo 28:18-20; Hechos 1:8; 2 Timoteo 2:2

11

La iglesia universal: de todo pueblo y nación

Creemos que la iglesia de Jesucristo es universal: un solo pueblo unido a Él por la fe, compuesto por creyentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación. En este sentido, confesamos que la iglesia es católica, palabra que significa universal y que aquí describe su alcance en todo el mundo, sin referirse a una afiliación denominacional. Compartimos un mismo Señor, una misma fe y una misma esperanza, más allá de nuestras culturas y fronteras.

Visible e invisible, un solo pueblo de Dios.

La iglesia visible se expresa en las congregaciones que profesan la fe en Jesucristo y se reúnen para adorar, escuchar la Palabra, celebrar el bautismo y la Cena del Señor, y servir al prójimo. Al hablar de la iglesia invisible nos referimos a la totalidad de quienes pertenecen verdaderamente a Cristo, conocidos plenamente por Dios, de todo lugar y generación. Estas expresiones describen dos aspectos de la misma iglesia: su vida pública en el mundo y su realidad espiritual ante el Señor.

Cristo es la cabeza y el Príncipe de los pastores.

Jesucristo es la cabeza de la iglesia, su Pastor supremo y el Señor que la guía y sostiene. Los pastores y líderes sirven bajo su autoridad, llamados a cuidar al rebaño con humildad, fidelidad a la Palabra y amor. Nuestra unidad y esperanza descansan en Él.

Apocalipsis 7:9-10; Efesios 4:4-6; 1 Corintios 12:12-13; 2 Timoteo 2:19; Colosenses 1:18; Juan 10:14-16; 1 Pedro 5:2-4

12

Nuestra esperanza en Jesucristo

Creemos que Jesucristo volverá y que habrá resurrección y juicio. Nuestra esperanza está en la victoria del Señor y en la vida eterna con Él; por eso procuramos vivir con fidelidad, esperanza y amor mientras aguardamos su venida.

Juan 14:1-3; Hechos 1:11; 1 Corintios 15:20-28; Apocalipsis 21:1-5

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